¿Conoces todos los tipos de celulitis que hay?

Tipos de celulitis y cómo tratarlos; sí, lo has leído bien.

Esta frase es una de las más recurrentes de teclear y buscar cuando, ante nuestra sorpresa, acabamos percibiendo y admitiendo que esos “hoyuelitos” que han aparecido en nuestro cuerpo responden al nombre de celulitis.

¿Conoces todos los tipos de celulitis que hay?

Esta afección cutánea, más conocida por el nombre coloquial de piel de naranja, se caracteriza por la aparición de pequeños surcos de la dermis en determinadas áreas como, por ejemplo, los muslos o glúteos.

Zonas que se caracterizan por estar constituidas, en su mayoría, de tejido adiposo.

Este tipo de problema estético suele predominar más en el sexo femenino que en el masculino.

Estudios dicen que, alrededor del 80% de mujeres padecen su aparición en alguna zona o momentos de nuestra vida, consecuencia de las hormonas.

Eso sí, no es el único factor que promueve su aparición. Existe una larga lista de motivos, encabezada por una falta de ejercicio y una mala alimentación, que fomentan la aparición de estos “hoyuelitos”.

¿Qué es la celulitis y por qué aparece?

Su nombre real es: lipodistrofia ginecoide -aunque es más conocida por su nombre coloquial: piel de naranja- se trata de una modificación cutánea fruto de la acumulación de grasas, toxinas y líquido en el tejido subcutáneo.

Este sobre exceso de sustancias, en zonas concretas, fomenta la aparición de pequeños surcos en la piel.

Se suelen dar en zonas donde el tejido adiposo -comúnmente llamado grasa- es mayor.

Esto se debe a que el organismo no puede absorber esta acumulación, a través de sus diferentes metabolismos y procesos, que no cesa de incrementar.

Este exceso se origina por diferentes factores como: los cambios hormonales, la vida sedentaria (que provoca que los músculos no se ejerciten) o utilizar ropa ajustada (dificulta y complica la circulación sanguínea).

De la misma manera, una correcta y variada alimentación es importante para prevenir su aparición.

Un alto consumo de grasas saturadas (como, por ejemplo, los lácteos que provocan la producción de toxinas), la sal (que fomenta la retención de líquidos) o los alimentos refinados (que producen grandes cantidades de deshechos).

Por otro lado, pasar por etapas de estrés o ansiedad fomenta la producción de cortisol, hormona responsable de crear depósitos de grasa en el organismo.

Como puedes leer, la piel de naranja es algo normal que muchos sufrimos y que no tendría que acomplejarnos.

Es algo natural. y, hoy en día, existen varios tratamientos para combatirla de manera eficaz, como las cremas o masajes.

Diferente tipos

Lo que, tal vez, desconocías es que: no todas las pieles de naranja son iguales.

Dependiendo de la zona y su forma se denominan y se tratan de manera diferente. Solo así conseguiremos eliminarla de nuestra vida.

Siguiendo esta línea existen dos tipos de clasificaciones: por su zona de aparición y por la características que presenta.

Es importante saber identificarlas para así, poder encontrar y seguir el tratamiento que mejor se adecúe a nuestras necesidades. ¡Anótalas!

Según su localización:

Encontramos dos tipos en esta clasificación: la generalizada y la localizada.

La primera de ellas aparece como consecuencia de unos malos hábitos alimenticios, una vida sedentaria y una mala circulación, suele darse en diferentes partes del cuerpo y tiende a agravarse, si dichos hábitos no cesan.

El segundo tipo se presenta en áreas muy concretas. Se suele dar en los muslos, abdomen o nalgas a consecuencia de uno o varios factores citados.

Para ambos casos existen muchos tratamientos para combatirlas desde practicar más ejercicio, hasta utilizar cosméticos especializados que la eliminen.

Como, por ejemplo, el eficaz gel anticelulítico de Akento, que trabaja y restaura los tejidos, reduciendo los efectos y la intensidad de la piel de naranja. ¡Una maravilla!

Con su uso continuado podrás notar grandes resultados.

Este cosmético está constituido por ingredientes naturales, que no causan irritación y que, además, tienen un bajo nivel de conservantes; lo que garantiza una piel cuidada de la manera más eficaz. ¿Se puede pedir algo mejor?

Según sus características:

Es la clasificación más común y, además, la que nos permite identificar y tratar de forma más exhaustiva estos surcos en el tejido cutáneo.

Se divide, en función de sus características, en cuatro grandes grupos: blanda, dura, edematosa y mixta.

Celulitis blanda

Conocida también por el nombre de flácida. Se caracteriza por el aspecto y movimiento gelatinoso de la piel.

Es la menos visible ya que los surcos aparecen en movimiento. Al estar paradas o sentadas, apenas se perciben.

Suele darse en personas que han comenzado una vida sedentaria o que han sufrido un cambio brusco de peso.

Suele sufrirse en áreas corporales (como muslos, caderas y glúteos) propensas a acumular tejido adiposo.

Asimismo, puede desencadenar y provocar la aparición de varices o hinchazón en la zona, como consecuencia de la retención de líquidos.

Para prevenirla y frenarla es importante ejercitar dichas zonas, a través de una tabla de ejercicios físicos.

Enfatizar sobre todo en los aeróbicos (como andar o correr). El motivo es que estos movimientos ayudan a eliminar la grasa subcutánea y ejercitan los tejidos.

Por otro lado, puedes recurrir a los masajes anticelulíticos y las cremas.

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Para ello, puedes aplicar una crema indicada para estas afecciones cutáneas como la de Akento (anteriormente mencionada) y pinzar con las manos las áreas -mientras sigues masajeando- para romper el exceso de líquidos, toxinas y grasas que el tejido cutáneo tenga.

Celulitis dura

Es más visible que la anterior y más molesta -llegando incluso a doler- ya que la dermis adquiere ese característico aspecto de piel de naranja.

La dermis se vuelve rígida y compacta al tacto. Con ella, además, suelen aparecer las temidas estrías.

Suele aparecer cuando se padecen grandes cambios hormonales como, por ejemplo, la adolescencia o durante el embarazo.

A diferencia de la blanda, la mejor forma de combatirla es con cremas específicas y con hábitos de alimentación más saludables, controlando el consumo de determinados alimentos.

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Edematosa

Este tipo es el menos frecuente. Está relacionada con los cambios hormonales y acumulación de líquidos, aunque la causa principal de su aparición suele ser por una circulación sanguínea deficiente.

Su aparición puede llegar a ocasionar molestias, e incluso dolor, estando en reposo; ya que suele afectar a los glúteos, cintura y piernas.

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La forma más eficaz de combatirla, según los expertos, es hacer ejercicio moderado a diario. Con ello, conseguirás mejorar el sistema circulatorio.

Celulitis mixta

Esta tipología engloba una mezcla de los tipos anteriores. La padecen personas que tienen una combinación de varios tipos de pieles de naranja.

Por ejemplo, en la zona de los muslos tienen celulitis dura, mientras que el abdomen la tienen blanda.

Para eliminarla, lo mejor es tratar cada zona en función del tipo que sea.

O, incluso, puedes optar por tratamientos especializados como la terapia con ventosas que se adecuen a tus necesidades.

Con esta técnica se mejora la circulación sanguínea y linfática, además, de que conseguirás fomentar el metabolismo -eliminando grasas o toxinas- e, incluso, aliviar el dolor y las molestias que ocasiona la edematosa.

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Conclusión:

Es importante seguir y mantener unos buenos hábitos para retrasar y combatir su aparición; y que esta afección cutánea la sufrimos la mayoría de mujeres: no hay porque sentirse avergonzada, es algo natural.

Y, recuerda, que es importante conocer los tipos de celulitis y cómo prevenirlos.