Masajeadores para la celulitis ¿de verdad funcionan?

He probado de todo para eliminar mi piel de naranja ¿el último gadget? Un masajeador para la celulitis. Hoy te voy a contar mi opinión de él y si funciona o no.

Como me apasiona el mundo de la cosmética, me suelen salir curiosos anuncios con productos que van desde lo más interesante hasta verdaderas marcianadas que no sé ni cómo funcionan.

Masajeadores para la celulitis ¿de verdad funcionan?

Así es como, gracias a un post patrocinado de Instagram, descubrí los masajeadores para combatir la celulitis, pero la verdad es que no estaba muy convencida de que fueran a funcionar.

Al principio me parecían una tontería y una forma de vender humo (porque todas sabemos lo difícil que es acabar con estos hoyuelos), por lo que no hacía mucho caso de estos spots.

Sin embargo, cada vez más empecé a ver a bloggers y conocidas que hablaban de ellos.

En ese momento me puse a investigar y, tras leer buenos comentarios, reseñas positivas y ver vídeos en los que se mostraban los cambios que conseguían, pensé que lo mejor sería darles una oportunidad para formarme una opinión de primera mano.

Y de eso es de lo que vengo a hablarte aquí, quiero desgranar lo que me han parecido los masajeadores después de haberlos usado durante meses, pero también cómo debes utilizarlos y qué otras pautas es mejor que sigas si quieres devolverle el estado óptimo a tu piel.

El motivo de que me acabara animando es que, como todos los veranos, me he excedido con el sedentarismo y las comilones, en especial las barbacoas y los dulces.

Encima, en un año tan raro en el que las vacaciones no han sido como siempre, ir a la piscina no era una opción y a su vez me quedaban menos energías que de costumbre para hacer deporte.

Conclusión: otro septiembre que llego a la vuelta al cole con unos kilitos de más y una piel de naranja incipiente que amenaza con quedarse para siempre en mi estómago y glúteos.

A estas alturas una ya tiene una edad y ha aprendido que este problema tan común en las mujeres no debe molestar más de la cuenta.

Es una cuestión estética y no debo sentirme mal por padecerlo. Pero eso no quita que me guste lucir una dermis uniforme y que su presencia sea un buen indicativo de que es recomendable que cambie ligeramente mi estilo de vida.

En caso de que tú todavía no tengas muy claro qué es exactamente la celulitis y cómo funcionan estas herramientas a la hora de acabar con ella, solo tienes que seguir leyendo.

¿Qué es la celulitis

Solo comprendiendo cuáles son las principales características de la piel de naranja podrás entender cómo es conveniente combatir este problema y por qué es necesaria la combinación de diferentes estrategias.

La manera fácil de decirlo es que se trata de una formación de nódulos adiposos bajo las capas internas de la epidermis, que se forman cuando el tejido conectivo está debilitado.

Es decir, que son unos cúmulos de grasa en nuestra piel, que son los que le dan ese aspecto rugoso y poco uniforme que nos resulta tan molesto y antiestético.

En general, la celulitis se puede generar en cualquier lugar de nuestro cuerpo, aunque hay determinadas áreas que tienen una mayor tendencia a acumular cantidades más grandes de grasa, como los brazos, el abdomen (incluyendo los pechos) y el tren inferior, y en especial las zonas de los glúteos y los muslos.

Que diferentes tipos existen

Más allá de aparecer en distintos lugares, también adopta diferentes formas, relacionadas con la fase en la que se encuentre.

Es decir, que presentará unas características u otras dependiendo de lo reciente que sea su formación, siendo más blanda al comienzo y más dura al final.

Por qué suele aparecer

Por desgracia, no existe un motivo claro que determine su aparición, ya que se produce como consecuencia de un cúmulo de factores que pueden variar mucho de una persona a otra.

Encima, gran parte de ellos son incontrolables, como la herencia genética, las alteraciones hormonales (por eso son más frecuentes durante la adolescencia, la menopausia o el embarazo) e incluso el estrés.

Aunque, por suerte, también hay otros elementos igual de importantes en su formación sobre los que puedes tener cierto poder de influencia, como son los hábitos alimenticios, la ropa que lleves o la rutina deportiva que sigas.

Pero de todo esto ya te hablaré con mayor profundidad más adelante.

Todo lo que debes conocer sobre los masajeadores

En los últimos meses los masajeadores parecen haberse puesto de moda.

Quizá porque ahora que nos vemos obligadas a pasar más tiempo en casa, disponemos de momentos más largos para cuidarnos y estamos dándole oportunidades a productos para los que antes éramos incapaces de sacar un hueco.

Pero, ¿está este boom justificado? ¿Qué hace tan atractivos a estos aparatitos? ¿Deberías hacerte con uno y probar sus beneficios por ti misma?

Estas y muchas otras cuestiones más son las dudas que intentaré responder en los siguientes apartados.

De entrada, los masajeadores nos dan la clave del producto en su propio nombre, ya que parten de la base de que los masajes son una manera de tratar la piel de naranja.

¿El motivo? Por un lado, reactivan la circulación de la zona, haciendo que la sangre fluya mejor y sea capaz de llevar los nutrientes necesarios a todo el cuerpo.

Por otro, si se ejerce una ligera presión, se pueden romper parcialmente los depósitos de grasa, favoreciendo su posterior desaparición, y también que la piel se quede más lisa.

Vamos, que ponen en movimiento el sistema linfático (una red de órganos esencial para el correcto funcionamiento de nuestro organismo) con el objetivo de acabar con la celulitis, eliminar los hoyuelos, y suavizar la dermis de forma general.

Con esto claro, profundicemos más en sus cualidades y características esenciales:

Qué son estas herramientas

Unos dispositivos que nos permiten realizar de forma cómoda y desde casa la tarea tan beneficiosa de masajear, sustituyendo en cierto modo la acción de un profesional cualificado, pero siendo mucho más baratos.

Su aspecto es posible que te sorprenda, ya que normalmente tienen la apariencia de un cepillo normal y corriente, de los de peinarse, aunque algo más gordo y grande.

Además de estos tradicionales, encontramos otros más modernos y complejos que son eléctricos.

Pero todos tienen en común que alisan la dermis, rompen estos cúmulos adiposos y permiten la eliminación de toxinas a través del drenaje linfático.

A esto hay que sumar la ventaja de que, gracias a su reducido tamaño, puedes utilizarlos desde la comodidad de tu hogar (y hasta llevártelos de viaje), algo especialmente útil en estos tiempos de pandemia.

El masajeador ideal para tu caso

Como ocurre con todos los productos cosméticos, existe una amplia gama en el mercado. Tanta, que resulta abrumadora de un primer vistazo, sobre todo si no sabes bien qué es lo que estás buscando exactamente.

De manera general, podemos dividir los masajeadores en dos grandes grupos: los mecánicos y los eléctricos. Veamos en qué se parecen y diferencian.

Mecánicos

Son más baratos y suelen tener un aspecto parecido al de un cepillo capilar, como ya te he comentado.

Normalmente disponen de cerdas suaves que estimulan la circulación, pero sin dañar o irritar la piel.

Por eso son estupendos si quieres trabajar zonas pequeñas, ahorrarte unos euros o iniciarte en el mundo de los masajeadores.

Como parte de este grupo nos topamos con los rodillos de espuma, aunque en mi experiencia no los recomendaría, ya que no he notado ningún cambio a mejor mientras he usado estos.

Los rodillos normales, por otro lado, son mejores, aunque debes ir con cuidado de no ejercer demasiada presión al emplearlos, ya que te podrían dejar moretones.

Eléctricos

Dentro de los eléctricos nos topamos con una horquilla de precio muy variada y, sí, elevada respecto a los anteriores.

Aunque, más allá del desembolso que suponen, es importante que te fijes en lo ergonómico de su diseño, el peso que tienen, los cabezales con los que cuenta (y la calidad de los mismos), si se puede regular la intensidad y sin son fáciles de limpiar.

La mayoría se emplean como uno mecánico, solo que es más cómodo de emplear.

Luego existen otros, como los de ultrasonido, que funcionan con infrarrojos y ultrasonidos, pero su precio es demasiado restrictivo.

Mis favoritos son los los de endermología, que producen una presión negativa pulsante que hace que su cabezal con dos rodillos se pliegue y despliegue sobre la dermis, logrando de esta forma que se reactiven los tejidos.

Cómo deberías utilizarlos

Este proceso lleva algo más de tiempo que aplicar una crema anticelulítica, ya que requiere de un mínimo de 10 minutos, aunque esto dependerá de todas las zonas en la que lo realices.

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De todas formas mi recomendación personal es que, ya que te pones, lo hagas por todo el cuerpo, puesto que también es un método de prevención estupendo, además de un proceso realmente agradable.

Lo ideal es que lo hagas después de la ducha, con la piel seca. Empieza por el tren inferior, desde los pies, y ve subiendo poco a poco, ya que esto es lo mejor para el flujo sanguíneo.

Hazlo mediante movimientos largos y con una ligera presión, abarcando grandes áreas de tu cuerpo primero.

A continuación, procede a realizar movimientos circulares en zonas más específicas, como los muslos, los brazos o el estómago. Si tienes celulitis muy arraigada, insiste con una segunda vuelta.

Para conseguir unos resultados visibles, es indispensable que los emplees todos los días durante un mínimo de tres meses, que es aproximadamente cuando alcanza sus mayores resultados.

Después, una vez consigas la mejora deseada, tendrás que seguir aplicándolo de forma rutinaria si quieres que los cambios obtenidos se prolonguen en el tiempo, porque de otra forma al mes de terminar volverías al punto de partida.

A su vez, lo recomendado es que tras cada uso apliques una crema anticelulítica reafirmante, por lo que no es un tratamiento que valga por sí mismo.

Mi opinión personal

A pesar de mis reticencias iniciales, los masajeadores para la celulitis acabaron por llamar mi atención hasta el punto de que me hice con varios modelos para comprobar de primera mano las diferencias que había entre ellos.

La principal es que con los manuales es habitual que te acabes cansando, sobre todo si tienes que usarlos en todo el cuerpo.

Al menos en mi caso, terminé con dolor de muñecas, aunque la verdad es que a la semana ya me había acostumbrado.

Por el contrario, los eléctricos son más cómodos, pero también más caros. Y no siempre merece la pena pagar lo que cuestan teniendo en cuenta los resultados que ofrecen.

De hecho, a lo largo de estos meses, he ido aprendiendo mucho sobre ellos.

Al principio los utilizaba sin complementarlos con cremas y, la verdad, es que apenas se notaban mejoras. La celulitis seguía igual de visible que el primer día.

Después me informé mejor y vi que era necesario usar un cosmético después del masaje, y ahí sí empecé a ver cambios.

Pero claro, no sé si funcionan ellos en sí mismos o no, ya que a su vez los estudios científicos que hay acerca del producto no son demasiado claros al respecto.

En lo personal, me parece que proporcionan un rato muy agradable, porque te obligan a dedicarte unos minutos al día para que te mimes y te des un agradable masaje, algo de agradecer.

Sin embargo, como sus resultados solo se notan si lo combinas con otros tratamientos (de los que te hablaré en el siguiente apartado), creo que es un aparato del que puedes perfectamente prescindir, en especial si tu piel de naranja no es demasiado profunda.

Otras medidas que conviene adoptar

Después de todo lo que hemos visto, no quiero terminar este artículo sin darte algunos consejos sobre cómo hacer frente a la celulitis de manera eficaz.

Porque, sí, los masajeadores pueden ser de gran ayuda, sobre todo en algunos casos, pero sus efectos no serán suficientes si no acompañas su uso de otras pautas.

Por tanto, vamos a ver cuáles son, para que logres unos resultados notorios y duraderos.

Las cremas anticelulíticas: la mejor manera de conseguir resultados

Quiero incidir en la importancia que tienen los productos profesionales a la hora de tratar este problema. No por nada, han sido especialmente diseñados con esta idea en mente.

Aunque, como existe tanta variedad en el mercado, también es normal que no estés segura de con cuál hacerte.

Mi consejo es que te fijes fundamentalmente en su fórmula, que debe estar hecha a base de ingredientes naturales y no contar con compuestos nocivos como los parabenos, los alcoholes, los irritantes o un exceso de conservantes.

Después, busca que sus principios activos trabajen sobre los nódulos adiposos acumulados al mismo tiempo que hidratan la piel, ya que solo así lograrán reducir la presencia de la piel de naranja.

En ese sentido, además de los reductores de grasa, es importante que el cosmético que elijas cuente con activadores del metabolismo y de la circulación, con compuestos drenantes y con ingredientes que sean reafirmantes.

Por tanto, lee muy bien su etiqueta antes de decidirte.

Luego, al aplicarla, ten en cuenta que debes hacerlo sobre la piel limpia y seca, que conviene realizar movimientos circulares para fomentar la absorción total y que dar pequeños pellizcos ayuda a romper estos cúmulos de grasa.

No pierdas de vista tampoco que lo indispensable es que utilices la crema a diario, entre una o dos veces, dependiendo del producto.

Además, si la combinas con una hidratante corporal y con una exfoliación semanal, potenciarás sus resultados.

Una buena alimentación

Para mantener una buena salud, a nivel general, es importante tener una dieta variada y equilibrada. Por supuesto, esto también es beneficioso para el estado de la piel.

En el caso concreto de la celulitis, conviene que evites el alcohol, el tabaco, el exceso de sal y las bebidas gaseosas, puesto que son nocivas, envejecen y encima nos hacen retener líquidos.

Del mismo modo, apuesta por una alimentación alta en vitaminas (en especial la E y la C, que poseen grandes propiedades antioxidantes), potasio (que mejora la circulación) y legumbres (capaces de transformar la grasa en músculo).

Tampoco te olvides de beber mucha agua, que es lo que te ayudará a mantener la dermis hidratada y a evitar así que se agriete o rompa.

Sin movimiento no hay cambio: los mejores ejercicios

El sedentarismo es uno de los mayores problemas de nuestro tiempo y uno de los principales causantes de la celulitis.

A los trabajos de oficina que te obligan a pasarte horas sentada -en muchas ocasiones frente a un ordenador- se suma una pandemia que nos ha limitado la movilidad y nos ha quitado las pocas ganas que en muchas ocasiones tenemos de hacer deporte.

Aunque, en caso de que no puedas ir al gimnasio, existen una serie de ejercicios interesantes que puedes hacer desde la seguridad y comodidad del hogar.

Por ejemplo, para tonificar puedes acudir al baile, a la bicicleta estática, a los burpees o a las planchas.

Las sentadillas y los ejercicios de repeticiones en esterilla serán estupendos para la piel de naranja de tus muslos y nalgas.

Y las mancuernas, las pesas y las flexiones te ayudarán a reducir los hoyuelos que surgen en los brazos.

Si combinas todos, tendrás un cuerpo perfectamente tonificado con tan solo dedicarle media horita al día.

Otros consejos interesantes

Como queremos reactivar la circulación para que el sistema sanguíneo mande los nutrientes necesarios a todas las partes de la piel, tendrás que evitar la ropa demasiado ceñida, ya que si llevas prendas muy ajustadas esto podría tener consecuencias negativas a corto y largo plazo.

Del mismo modo, usa agua fría (o templada en todo caso, sobre todo ahora que llega el frío) cuando te duches e intenta no estar demasiado tiempo en la misma postura, sobre todo si esta incluye tener cruzadas las piernas.

Conclusión

En resumen, los masajeadores para la celulitis han logrado hacerse un hueco en el mercado gracias a que son cómodos de usar y puedes conseguirlos por un precio asequible (tanto los naturales como los eléctricos).

Aunque su acción no sirve de nada si no la combinas con un ritmo de vida saludable en el que cuides la alimentación y evites el sedentarismo.

Por tanto, te recomiendo que si quieres hacerte con uno por curiosidad, primero pruebes con uno de los más sencillos y baratos.

De todas formas, lo mejor que puedes hacer es comprarte una buena crema anticelulítica y que seas constante en su aplicación, ya que de esta manera seguro que sí logras lucir una piel más tersa, lisa y bonita.

Y hasta aquí nuestro artículo de los masajeadores para la celulitis.