Estrías rojas, estrias blancas, ¿cuál es cuál y cómo eliminarlas?

Aunque seguro que reconoces la apariencia de las estrías, es posible que te preguntes por las diferencias entre las blancas y las rojas.

Porque ¿cómo saber cuál es cuál y cómo eliminar cada una?

Estrías rojas, estrias blancas, ¿cuál es cuál y cómo eliminarlas?

Es algo que siempre me había planteado, de manera que comencé a investigar para saciar mi curiosidad y, sobre todo, para descubrir qué tratamientos convenía seguir para acabar con ellas de una vez por todas y de una manera eficaz.

Al final, en comprender sus semejanzas y disparidades radica precisamente la clave para eliminar estas líneas.

Por tanto, si esto es lo que estás buscando, no desesperes, porque aquí encontrarás la solución que tanto anhelas. Solo tienes que prestar atención y seguir leyendo.

Todo lo que debes controlar sobre las estrías

Seguro que ya sabes el aspecto que tienen e incluso que tienes alguna noción de los motivos que fomentan su aparición, pero…

¿Tienes realmente claro qué son exactamente estas líneas que se generan en la piel?

Entenderlo es más sencillo de lo que parece, ya que son, unas marcas visibles consecuencia de ciertos cambios bruscos que ha podido sufrir recientemente tu dermis.

Como señales de la lucha que ha vivido, se quedan marcadas, a modo de rayas, y son complicadas de eliminar.

Sobre todo, porque son múltiples los factores que influyen en su desarrollo.

Causas

Para empezar, el ritmo de vida que llevemos será clave, así como las características propias de nuestra dermis (como si tiene tendencia a resecarse) y la existencia de problemas de salud previos.

Además, la herencia genética es muy importante, ya que determina nuestra predisposición a tenerlas en cualquier momento.

En esta línea, es un problema que por cuestiones hormonales afectan más a las mujeres que a los hombres.

No por nada, hasta un 60% de nosotras las padecemos o las padeceremos en algún punto de nuestra vida. Por tanto, es un problema muy común del que no debes avergonzarte.

Es un proceso natural y nada por lo que haya que sentirse mal.

Más allá de esto, existen ciertas situaciones poco frecuentes o puntuales que generan su presencia.

Estoy hablando de cualquier tipo de cambio brusco en el organismo, como un aumento o una pérdida de peso repentina o un embarazo.

Estos momentos anómalos alteran por completo nuestro cuerpo -como sucede también en la adolescencia o la menopausia-, lo que hace que la piel se estire tan rápido que no pueda regenerarse a la velocidad necesaria.

El resultado es que se queda cada vez más tirante y fina… hasta que llega un punto en el que no puede más y sus fibras de colágeno se rompen.

Estos desgarros son los que generan las rayas que conocemos como estrías.

Zonas por las que aparecen

Por supuesto, existen zonas que tienen una mayor tendencia a sufrir este proceso, ya sea porque son las que suelen ganar más volumen o porque tienen una dermis más delicada.

Estas partes son, sobre todo, el pecho, el abdomen y el tren inferior, en especial los muslos y los glúteos.

¿Son peligrosas?

A pesar de lo que pueda parecer, este proceso no es doloroso, ya que ni siquiera llega a molestar.

De la misma manera, no tiene consecuencias peligrosas ni es potencialmente dañino, por lo que puedes quedarte tranquila.

Afortunadamente, sus consecuencias y efectos son simplemente estéticos.

Ojo, porque con esto no quiero decir que no debas preocuparte o que estés exagerando. Es normal que prefieras lucir una dermis lisa y evitar estas líneas irregulares en ellas.

Simplemente, no te obsesiones, ya que no merece la pena que una cuestión estética afecte a tu salud mental o te haga infeliz de cualquier manera.

Además, para ayudarte en este camino hacia un cuerpo más unificado y terso, vamos a estudiar qué tipos principales de estrías existen y cómo puedes difuminarlas.

Qué diferentes tipos existen y cuáles son sus principales diferencias

Ya podemos pararnos a analizar las distintas categorías que existen, para que aprendas a diferenciarlas y, sobre todo, para que descubras qué métodos son más eficaces para acabar con unas y con otras.

De entrada, distinguirlas no parece que entrañe mucho misterio.

Si se llaman estrías rojas y estrías blancas es, precisamente, por el color que lucen, ya sea más encarnado o blanquecino.

De modo que, de un vistazo, serás capaz de saber sin riesgo a equivocarte cuál es en cada caso.

Por lo demás, ambas tienen ese aspecto de marcas alargadas, con ramificaciones, como si fueran un árbol en otoño o un rayo recién caído.

A veces más largas, otras más discretas, pero siempre con una apariencia similar.

Entonces, ¿a qué se debe su diferencia tonal? Vamos a verlo más a fondo:

Estrías rojas

Las rojas, también conocidas como estrías rubra, son las marcas más recientes y adoptan este color precisamente porque la ruptura de los capilares sanguíneos acaba de producirse.

Por este motivo, son también las más fáciles de tratar y su eliminación resulta más sencilla, ya que la piel todavía tiene una gran capacidad de regeneración.

Eso sí, lo mejor es que te pongas manos a la obra cuanto antes, sobre todo para evitar que comiencen a tornarse rosadas o moradas, que son las siguientes fases.

Debido a que son muy llamativas, resultan sencillo de localizar, en especial en el caso de aquellas personas con la piel muy clarita.

Estrías Blancas

Las blancas llevan más tiempo en nuestra piel, incluso años, por lo que suelen ser consecuencia de grandes cambios que hemos padecido.

Reciben a su vez la denominación de estrías alba en relación al tono nacarado que suelen tener, aunque también es habitual que presenten ciertos tintes grisáceos.

Esto se debe a que no reciben un riego sanguíneo adecuado, por lo que la falta de nutrientes les otorga ese aspecto desmejorado y sin brillo.

Podemos entenderlo como otra clara señal de que la dermis de la zona ha perdido sus grandes capacidades de regeneración, pues aunque ha comenzado a curarse tras el desgarro, no es capaz de hacerlo de forma completa.

Los mejores métodos de cuidado y prevención

Aunque existen técnicas concretas que nos ayudan a tratar las estrías en función del color y las características que muestran, estos métodos no servirán de nada si no los combinamos con unos buenos cuidados generales.

Tan importante como atacarlas de frente es seguir unas pautas que ayuden a prevenir que se generen nuevas marcas.

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Y también que ayuden a conservar en un estado óptimo la dermis, de manera que no se vuelva a romper en un futuro próximo.

Para lograrlo, una correcta hidratación es esencial, así como mantener unos buenos niveles de colágeno.

Esta proteína clave se ocupa de mantener en perfecto estado los tejidos epidérmicos, incluidos aquellos conectivos, que son esenciales para evitar el desgarro.

Si quieres descubrir de manera rápida las técnicas más interesantes, las he dividido en varios bloques para que te sea más sencillo encontrar lo que buscas.

Ritmo de vida sano y saludable

Dentro de las pautas generales, existen diferentes maneras de conseguir resultados, aunque todas pasan por intentar llevar una rutina que sea más saludable.

De esta manera, no solo tu piel agradecerá los resultados, ya que conseguirás otros múltiples beneficios en todo tu organismo.

Controla los niveles de hidratación

Ya lo he dicho antes: una buena nutrición permitirá que la piel mantenga su flexibilidad natural y que siempre luzca sana y bonita.

Por eso, conviene tanto que aportes hidratación a la dermis (ya lo veremos en el siguiente apartado) como que bebas bastante agua a lo largo del día, en torno a los 2 litros.

Mi recomendación es que siempre tengas a mano un termo lleno, para no olvidarte de pegarle un sorbo de vez en cuando.

Otra opción es que apuestes por las infusiones, sobre todo aquellas diuréticas y sin demasiada teína.

Por el contrario, no abuses de las bebidas alcohólicas ni de refrescos azucarados o con gas, así como de los zumos, sobre todo de aquellos que no son naturales.

Ten una alimentación variada

En esta línea, también conviene que controles tu alimentación.

Por un lado, porque puede llevarte a ganar o perder peso sin control, y por otro porque solo así le otorgarás a tu piel todos los nutrientes necesarios.

Es decir, que tienes que evitar los alimentos precocinados, la bollería industrial y el abuso del azúcar en general.

Tampoco conviene tomar mucha sal, ya que eso fomenta la retención de líquidos.

En cuanto a los alimentos más recomendables, la ingesta de frutas y verduras es indispensable a diario, aunque conviene que vayas variando y no siempre tomes las mismas, ¡dale variedad a tus comidas!

A su vez, incluye en tu dieta proteínas (de origen vegetal o animal), potasio (presente en los plátanos) y vitamina C, tan habitual en cítricos.

Realiza algo de ejercicio durante la semana

Seguro que te imaginabas que este consejo estaría en algún punto, pero es que si hablamos tanto de moverse, es porque el sedentarismo es uno de los principales problemas de nuestra sociedad.

Por desgracia no siempre tenemos tiempo o ganas de ponernos a hacer deporte, pero resulta vital para fortalecer la dermis y evitar problemas más graves.

Siempre puedes optar por ejercicios sencillos que realizar en casa (como sentadillas), o actividades que te gusten como el ciclismo o el baile o, simplemente, con pequeños paseos diarios.

A su vez, conviene que junto al cardio hagas algo de fuerza, haciendo especial énfasis en aquellas áreas que tengas más llenas de estrías.

Con esto, potenciarás el resto de tratamientos que uses y conseguirás resultados más rápidos.

Intenta tener ocho horas de sueño

El descanso es un factor al que muchas veces no le damos la importancia que merece, pese a lo importante que es.

Igual que una mala noche se nos nota rápidamente en el rostro, acaba teniendo consecuencias también en el resto de nuestra piel.

Para ello, intenta mantener una rutina e irte a dormir todos los días a la misma ahora, para así acostumbrar a tu cuerpo a este ritmo.

Prueba a ducharte antes de cenar, acude a alguna infusión relajante si lo consideras necesario y dile adiós a las pantallas al menos media hora antes de irte a dormir.

No abuses del agua caliente cuando te duches

Para quienes somos frioleros, este paso nos resultará algo más complicado de seguir.

Pero es que las temperaturas extremas dañan y debilitan la dermis, por lo que conviene evitarlas en la medida de lo posible.

En ese sentido, intenta usar agua templada en su lugar.

También es muy beneficioso que acabes tus duchas con agua fría, ya que esto ayuda a reactivar la circulación, de modo que la sangre pueda aportar los nutrientes necesarios a todo tu cuerpo.

Presta atención a la ropa que llevas

Mientras que seguro que sueles ser consciente de cómo vistes, a veces no lo somos tanto del resultado que esto tiene en nuestro organismo.

En ese sentido, las prendas demasiado ceñidas constriñen el flujo sanguíneo, por lo que intenta evitarlas o, al menos, reducirlas en tu día a día.

Otro elemento a evitar es mantener demasiado tiempo la misma postura, sobre todo si esta implica tener las piernas cruzadas.

Así que si trabajas sentada, atenta a este detalle.

Protege tu piel incluso en días nublados

Es habitual pensar que el sol no resulta tan perjudicial en otoño o invierno. Pero esto es un error que puede salirnos muy caro.

Los elementos externos son los que más dañan la piel, por lo que conviene que utilices, siempre que vayas a pasar mucho tiempo en el exterior, una crema solar con un factor de protección mínimo de SPF15+.

Nunca subestimes el poder nocivo de los rayos del sol.

Tampoco te olvides de llevar prendas de abrigo que protejan tu cuerpo de las temperaturas muy bajas y eviten que tu dermis pierda humedad y se reseque.

Una buena crema cosmética especializada

Aunque prevenir es esencial, si lo que quieres es reducir y eliminar las estrías, es esencial que sigas tratamientos especializados.

Y para ello no hay nada mejor que las cremas antiestrías, que han sido diseñadas por especialistas con este objetivo en mente.

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Si te pones en la mano de los expertos y, sobre todo, si eres constante en su uso, seguro que en muy poco tiempo consigues grandes resultados.

Pero, antes, es importante que te fijes en las siguientes cuestiones antes de lanzarte a comprar:

Una buena formulación natural

Lo más importante a lo que debes prestar atención siempre primero es a los ingredientes que emplee cualquier tipo de cosmético.

Cuanto más naturales sean, mejor, ya que así evitamos las posibles consecuencias nocivas a medio o largo plazo a la vez que nos aseguramos que actúen con eficacia pero delicadeza.

Sus compuestos también nos indicarán para qué tipo de piel es más apta y si, además de prevenir, también consigue actuar sobre las estrías ya existentes.

Evita sustancias nocivas como el Retinol-A

El retinol es un tipo de vitamina A con grandes beneficios antiedad, pero que también influye directamente en nuestros procesos biológicos.

Ese es el motivo de que no sea adecuado ni para mujeres gestantes ni para quienes tengan determinados problemas de salud.

Del mismo modo, esquiva siempre los productos que contengan irritantes, alcoholes, parabenos o un exceso de conservantes, ya que son nocivos para la dermis.

De esta forma, evitamos también el peligroso efecto combinado, que se produce como resultado de la acumulación de diferentes sustancias nocivas en nuestra piel con un uso prolongado de distintos cosméticos.

Busca estos ingredientes

En el caso opuesto, conviene que busques principios activos que sean grandes humectantes, como la glicerina.

A su vez, será muy beneficioso que tengan colágeno en su fórmula, pues esto permitirá fortalecer a la dermis para que ella misma recupere la elasticidad y frene las imperfecciones.

Por último, la vitamina E es un poderoso antioxidante capaz de evitar los daños causados por los radicales libres, de proteger la piel y de difuminar las cicatrices.

Método correcto para aplicarla

Después de los ingredientes que la forman, el segundo aspecto esencial es cómo la apliques. Al final, un mal uso podría echar por tierra todos sus beneficios.

Por fortuna, utilizar cualquier cosmético es sencillo.

Primero lee bien su etiqueta y asegúrate de cumplir los pasos que marca, a la vez que tienes en mente algunas indicaciones clave.

La primera es que siempre deben aplicarse sobre la piel que haya sido previamente limpia y seca, para evitar esparcir la suciedad o hacer que penetre en el interior del cutis.

La segunda es que debes ayudarte de las yemas de tus dedos para extenderla y hacerlo a través de movimientos circulares con una ligera presión.

Así fomentas la absorción a la vez que se reactiva la circulación.

Fíjate bien en que el envasado sea adecuado

No es tan importante la estética del packaging como sus características de conservación y su nivel de higiene.

Prioriza los botes que sean opacos, para que los rayos del sol no deterioren el producto.

Y busca envases con dispensadores frente a los tapones de rosca, para evitar tanto el desperdicio como que tus manos entren en contacto directo con la crema.

Ten paciencia y persevera

Al principio es normal que tarden en notarse los resultados, por lo que no tires la toalla nada más empezar.

Por supuesto, no te olvides de ser constante en su aplicación, ya que solo con un uso diario lograrás que haga efecto en tu piel.

Más concretamente, usa tu crema antiestrías una vez por la mañana y otra por la noche, antes de irte a acostar.

Otros consejos y remedios naturales

Para cerrar esta sección, vamos a ver algunas pautas interesantes que conviene tener en mente, así como las alternativas caseras a las que puedes acudir para ponerlas en marcha.

No te preocupes, porque no te voy a dar la receta de soluciones excesivamente complicadas, repletas de ingredientes difíciles de conseguir o que te roben demasiado tiempo.

Porque, aunque parezca difícil, existen maneras rápidas, sencillas y cómodas de cuidarse sin moverte de casa.

Date un buen masaje con aceites esenciales

¿A quién no le agrada un buen masaje, verdad? Pero, ¿sabías que además de placenteros tienen múltiples beneficios para tu organismo?

Más allá de eliminar la tensión acumulada por los músculos y de relajar, mejoran la circulación.

Encima, si los combinas con aceites esenciales, al mismo tiempo estarás nutriendo tu piel.

Si además prestas atención al aceite que uses, lograrás otras muchas ventajas.

Por ejemplo, gracias al de rosa mosqueta podrás cicatrizar, el de argán mejora la elasticidad general de la dermis y el de lavanda fomenta la creación de colágeno.

Por su parte, el de coco evita que se rompa la dermis, el de almendras reduce la aparición de nuevas marcas y todos te aportan una dosis de hidratación extra.

Encima, puedes usarlos todas las veces que quieras.

Apuesta por las exfoliaciones semanales

En este caso, nos encontramos ante un tratamiento del que no conviene abusar porque un exceso puede resultar demasiado abrasivo.

Sin embargo, bien llevadas a cabo, son una manera estupenda de eliminar las pieles muertas que se han acumulado en nuestra piel.

Esto permite renovar las capas externas de la dermis, fomentar la generación de nuevas células y, en general, devolverle un aspecto más lustroso y bonito a nuestro cuerpo.

En cuanto a la manera de llevarlas a cabo, puedes comprar cosméticos profesionales, usar guantes o cepillos especializados o crear sencillos mejunjes.

Mi favorito es a base de una cucharada de postre de aceite de almendras y una sopera de azúcar blanca.

Lo mezclas bien, lo extiendes sobre la piel y, tras 10 minutos dejando que actúe, lo aclaras con abundante agua fría.

Crea tus propias mascarillas para las estrías

Otro remedio cada vez más de moda son las mascarillas, sobre todo las faciales. Sin embargo, no debemos olvidarnos que también se pueden utilizar sobre el resto del cuerpo.

Eso sí, estas segundas son habitualmente más caras, por lo que siempre puedes optar por crear una tú misma con un puñado de compuestos.

Para ello, el aguacate es un ingrediente estupendo, ya que nutre en profundidad.

Si lo machacas, lo mezclas con unas gotitas de aceite de argán y añades unas gotas de limón, tendrás un remedio listo en un periquete.

Luego solo tendrás que dejar que actúe 20 minutos y disfrutar después de lo luminosa que te ha dejado la dermis.

Si te parece muy complicado, la alternativa sencilla consiste en cortar la hoja de un aloe vera, extraer el gel que se acumula en ellas -que es su pulpa- y aplicarlo directamente sobre las áreas con estrías.

En este caso, el tiempo de espera será mayor, pues tendrás que tenerlo alrededor de media hora para potenciar los efectos y conseguir una nutrición más potente.

Lo mejor es que, mientras actúa, te refresca y te proporciona un agradable efecto calmante.

Descubre técnicas concretas para acabar con ambos tipos de estrías

Vamos a irnos a lo específico para ver cómo puedes actuar en función del tipo que sean.

Por supuesto, no hay que perder de vista que lo habitual es que no siempre sean iguales en todo nuestro cuerpo. Es decir, que puedes tener estrías blancas en los muslos y rojas en los brazos.

En esos casos, solo tienes que combinar los tratamientos y adaptarlos a cada área.

Contra las estrías rojas

Como son las más nuevas, nos resultará relativamente sencillo acabar con ellas. En estos casos, lo principal que debes hacer es mantener tu piel bien hidratada.

Para ello, bebe mucha agua y utiliza una crema especializada con colágeno y grandes propiedades nutritivas, para que recupere su elasticidad y se vuelva más resistente de inmediato.

Asimismo, los productos con propiedades antiinflamatorias ayudarán a evitar la posible irritación y reducirán el contorno de la estría, por lo que a simple vista se notará menos.

En esta línea, cremas o remedios caseros con café te permitirán reactivar la dermis, aunque será mejor que no los utilices en caso de estar embarazada.

A su vez, busca algún aceite esencial que te proporcione alivio y que contenga grandes propiedades cicatrizantes, pues así fomentarás la regeneración cutánea y evitarás que te llegue a molestar o picar.

Encima, como son más grasos y ligeros, penetran con mayor facilidad en la dermis.

Contra las estrías rosadas o moradas

A medio camino entre unas y otras, las estrías de estos colores se encuentran en proceso de transformación y asentamiento, por lo que hay que ser rápidas antes de que se vuelvan blancas por completo.

Llegadas a este punto, tienes que mantener los tratamientos hidratantes vistos en el punto anterior, pero al mismo tiempo tener en cuenta otros factores que serán de suma importancia.

Por ejemplo, exfolia tu piel todas las semanas con un estropajo vegetal o con alguno de los remedios caseros que te he contado.

Solo tienes que aprovechar el momento de la ducha para frotar durante alrededor de 5 minutos o para aplicar una mascarilla efecto peeling después.

Si a esto le sumas unos buenos masajes diarios con aceite de rosa mosqueta, permitirás que el flujo sanguíneo aporte nutrición a tu cuerpo al mismo tiempo que ayudas a que cicatrice.

Como resultado, lucirás una dermis más sana, tersa y lisa.

Contra las estrías blancas

Por último, si tienes algunas marcas de mayor antigüedad, ya sabrás lo difíciles que resultan de eliminar.

Sin embargo, no tienes que desesperar, pues todavía puedes acabar con ellas.

Para empezar, tienes que mantener las exfoliaciones y el cuidado con un cosmético profesional (sobre todo si tiene ácido hialurónico), pues sin una hidratación profunda no conseguirás nada.

A esto, debes sumarle una dieta rica en minerales y con buenos aportes de vitamina E, C y B5 y el uso diario de aceites esenciales.

En concreto, el de coco, que fomenta la síntesis de colágeno, o el de almendras, que es un gran humectante, perfecto para usarlo tras la ducha.

Luego, existen varias opciones que requieren la participación de un especialista.

Es el caso de los peelings con ácido retinoico o la dermoabrasión, una exfoliación mecánica más profunda y que, como resultado, ofrece un aspecto de la piel más uniforme en menos tiempo.

Otra alternativa es que apuestes por la aplicación directa de sustancias químicas beneficiosas.

Es el caso de la intradermoterapia, que te las inyecta en las estrías, para que disminuyan.

Mientras, la galvanoterapia emplea estímulos eléctricos para esto mismo, consiguiendo así que el cuerpo genere de forma natural más elastina y colágeno.

Si lo que necesitas son tratamientos más fuertes, el láser de luz pulsada te permitirá renovar por completo la piel, aunque también por ello su precio es más elevado.

O, por último, apostar por la cirugía, como es el caso de la abdominoplastia.

Sin embargo, antes de acudir a alguna de estas soluciones, es importante que valores si te merece la pena.

Más allá del desembolso económico, no todas son igual de eficaces en todos los casos y debes pensarte bien si quieres llegar a estos extremos.

Para concluir, un pequeño resumen

Ahora sí, creo que ya tienes toda la información que conviene manejar de cara a tratar las estrías de manera eficaz y sin demasiados dolores de cabeza.

Recuerda que el punto clave es beber agua a diario y tener un ritmo de vida sano y hacer deporte semanalmente.

Esto ayudará a tu organismo a que funcione correctamente y reducirás la posibilidad de sufrir cambios de peso o volumen bruscos.

Por supuesto, esto no servirá de nada salvo que utilices una buena crema cosmética que te ayude de forma rápida a sanear, cicatrizar y mejorar el aspecto general tu piel.

Así, tu piel se mantendrá más elástica, de modo que será más difícil que se rompa.

Solo debes aplicarla todos los días, ya que es la única forma de que sus resultados sean notables y se prolonguen en el tiempo.

En caso de que te gusten los remedios caseros, hay bastantes formas de cuidarte desde tu hogar sin romperte demasiado la cabeza o el bolsillo, como son las exfoliaciones o los masajes con aceites esenciales.

En caso contrario, si no te importa el desembolso y buscas grandes cambios de inmediato, existen tratamientos específicos para acabar con las marcas de mayor antigüedad.

Con un poco de paciencia y esta guía, seguro que ya sabrás distinguir cuál es cuál entre las estrías rojas y las estrías blancas, al igual que cómo puedes eliminarlas de una vez por todas.