La alimentación más recomendada si tienes piel atópica

Cada cual tiene sus propios trucos, consejos y productos favoritos para tratar la piel atópica, pero… ¿sabías que encontrar una alimentación adecuada es una gran manera de reducir estas molestias?

Sí, sí, como lo lees, vigilar lo que comes es una forma estupenda de asegurarte que tus células cutáneas permanecen bien hidratadas, flexibles y en perfecto estado, de modo que no se agrieten, inflamen o infecten por culpa de los factores externos.

La alimentación más recomendada si tienes piel atópica

Esto se debe a que con la ingesta adecuada se puede trabajar el problema desde el interior, dado que aportará a tu piel los compuestos necesarios para que se restaure la barrera protectora que permitirá que se mantenga sana y bonita.

Por tanto, si quieres descubrir los mejores secretos para que cuidando tu dieta protejas a la vez tu dermis, solo tienes que seguir leyendo.

En este artículo recopilo los puntos claves que debes tener en cuenta y todos los detalles que debes de conocer si quieres estar preparado antes de que los síntomas de esta afección vuelvan a hacer estragos en tu salud.

La piel atópica: síntomas, causas y origen

En breves nos pondremos manos a la obra con la alimentación, pero antes necesito que nos detengamos un momentito a estudiar bien qué es exactamente la piel atópica y por qué motivos se produce.

Así te será más sencillo entender el por qué ciertas comidas con más beneficiosas que otras, al mismo tiempo que sabrás en qué factores fijarte para reducir las molestias.

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Esta afección de la dermis es una alteración en su composición, que cuenta con menos ceramidas de lo recomendable.

Este compuesto forma parte de los lípidos intercelulares y es un elemento vital, dado que se ocupa de mantener la cohesión entre las diferentes células y, de esta manera, evitar que se produzca sequedad en el interior de los tejidos.

Como resultado, la piel es mucho más vulnerable ante los factores externos e internos, por lo que suele presentar xerosis en cuanto se ve afectada por los agentes químicos y físicos, o los factores emocionales.

A su vez, esta fragilidad que la lleva a secarse con más facilidad es la que genera los infernales picores que tan bien conocemos quiénes debemos enfrentarnos a este problema.

Encima, por mucha fuerza de voluntad que tengamos, en demasiadas ocasiones resulta imposible evitar el rascado porque proporciona una sensación de alivio inmediata.

Pero, claro, esta acción tan invasiva inflama las áreas que hemos tocado y, en muchos casos, también desencadena que se produzca una infección.

Como resultado de este círculo vicioso, la piel se escama, enrojece e incluso a veces llega a sangrar, presentando un aspecto muy desmejorado que, encima, es extremadamente doloroso.

Lo peor es que esta enfermedad es una alteración crónica estrechamente relacionada con factores genéticos (si tus progenitores la han padecido, es posible que a ti también te toque) que, en el caso de los adultos, no va a desaparecer con el paso del tiempo por mucho que nos gustaría.

Pero no desesperes, esto no significa que vayas a tenerlo que pasar así de mal, pues existen diversas maneras de mantenerla bajo control, de manera que puedas vivir sin preocuparte por los dolores.

Si tenemos en cuenta que en muchas ocasiones estos síntomas se desencadenan por motivos concretos, solo tendremos que prestarle especial atención a estos y adoptar una serie de sencillas medidas.

La alimentación más adecuada para la piel atópica

La dermatitis atópica es más frecuente en los menores de edad que en los adultos, ya que suele manifestarse por primera vez a partir de los dos meses de vida, cuando todavía eres un bebé.

Aunque suele desaparecer o al menos mejorar notablemente con el paso del tiempo, en estas ocasiones es normal que se baraje la posibilidad de que esté asociada con alergias alimenticias.

De hecho, es algo habitual, ya que sucede hasta en un 30% de los casos.

Es más, también es frecuente que los afectados por atopia acaben desarrollando alergias, siendo los productos más afectados por este hecho los lácteos y huevos, el marisco, los frutos secos, la soja, los cereales, la mostaza, determinados pescados, frutas como las fresas o el tomate y aquellos que incluyan colorantes o un exceso de conservantes alimentarios.

Por este motivo, hay padres que empiezan a alterar la alimentación de sus retoños, con la esperanza de dar con la clave del problema.

Lo mismo ocurre con algunos adultos, que nos empeñamos en que estos picores están relacionados con ciertos productos que consumimos.

Sin embargo, eliminarlos de nuestra dieta sin pruebas no solo es absurdo, sino que puede llegar a ser contraproducente.

Por ello, mi recomendación es que antes de tomar soluciones drásticas consultes a un especialista.

Habiendo aclarado este punto, también quiero que sepas que existen determinados elementos que por su composición son beneficiosos, ya que aportan a la piel nutrientes necesarios para que se conserve en buen estado.

Vamos, que aquí no vas a encontrar una dieta milagro -porque la clave está en tener una alimentación variada, sana y equilibrada-, pero sí unos consejos que pueden resultar interesantes.

Con todo lo que hemos visto hasta ahora en mente, y teniendo muy claro que por mucho que sufras de un brote severo de piel atópica, puedes hacer vida y dieta normal, tampoco pierdas de vista que no está de más que priorices el consumo de determinados alimentos y que reduzcas o limites el de otros.

Ojo, porque siempre estoy hablando en el caso de una persona adulta que no tenga intolerancias o alergias, ya que en esos casos será el especialista quien te deberá indicar cómo proceder.

Los alimentos menos recomendados

Vamos a comenzar por los productos cuyas características los hacen menos útiles a nuestra dermis, de manera que es recomendable que no abuses de ellos en tu día a día.

En esta categoría se engloban todos aquellos alimentos que contribuyen a aumentar la inflamación, que es uno de los principales síntomas de esta afección.

En este grupo encontramos los siguientes:

Los alimentos más recomendados

En el otro lado de la balanza tenemos los alimentos beneficiosos, que son aquellos que por su composición aportan multitud de elementos indispensables para el correcto funcionamiento del organismo, incluido las células cutáneas.

Algunos de los más destacados en esta categoría son:

Aunque, más allá de todo esto, es indispensable el consumo diario de agua, ya que te ofrece una manera cómoda y sencilla de que la dermis no se reseque, irrite y dé lugar al terrible ciclo de picores y rascado.

Por eso, lleva siempre un termo encima, ¡seguro que tu cuerpo lo agradece!

Además, ten presente que es importante evitar el estreñimiento y que una correcta hidratación te permitirá conseguirlo, junto al consumo de fibra y productos prebióticos como los ya mencionados.

También es recomendable que establezcas una rutina (ya que esto ayudará a tu organismo); que hagas un mínimo de tres comidas diarias, que evites cenas pesadas que dificulten la digestión y que nunca te saltes el desayuno.

Como ves, muchos de estos consejos son extrapolables a la población general, ya que nos ayudan a tener una rutina más sana.

Del mismo modo, lo ideal es que apuestes por los productos de temporada y huyas de las comidas rápidas, preparadas o muy azucaradas, así como del exceso de sal o del abuso de fritos y rebozados.

Si sigues estos consejos, tendrás una alimentación que te ayudará a reducir los problemas asociados a la piel atópica sin privarte de nada.